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La complejidad de la sencillez

Actualmente, muchas marcas tienden a evolucionar hacia un nivel considerable en lo que a simplicidad se refiere. Entre otras cosas, esto significa que han de resistir a la tentación de añadir elementos adicionales a la experiencia del usuario vivida cuando este interacciona con la marca. En este sentido, el éxito de la marca reside en comprender la manera de suprimir lo confuso y redundante para poder guiar al consumidor hacia aquello que realmente buscaba, poniendo en valor las ventajas de la sencillez. 

 

Marcas como Instagram, Netflix o Amazon, rediseñan su identidad visual utilizando la sencillez como elemento principal. Facilitan una identificación y reconocimiento del usuario con los productos y servicios de la marca. Como no podía ser de otra manera, es responsabilidad del branding presentar un diseño simple, llamativo, potente y, sobre todo, memorable, que ayude a la marca a ser identificada rápidamente por los usuarios.

 

Sin embargo, la sencillez trae consigo una reflexión y ejecución estratégica que nada tiene que ver con ella.

 

PARA DESTINOS SENCILLOS, CAMINOS COMPLEJOS

 

La sencillez de la estrategia no se relaciona tanto con la funcionalidad, sino con la comprensión. Hemos de entender el propósito de la marca, el por qué de su existencia y convertirlo en el centro de toda su comunicación y acción. No se trata de vender solamente un producto, sino de comunicar un por qué, una solución, una razón que diferencie a la marca del resto y que aporte valor a los mensajes.  

 

Tratar de ejecutar las tareas de forma sencilla ya plantea una tarea compleja, la de simplificar, ya que la simplicidad radica en una comprensión de la marca en un entorno tan complejo como el actual. De esta forma, evitar todo añadido injustificado permite reconocer aquellos elementos realmente  necesarios en la naturaleza de la marca. 

 

La marca se ha de reducir a su esencia y dejar fuera todo lo superficial. Este ejercicio de extracción supone todo un proceso de reciclaje complejo que no sería posible sin una investigación previa que respalde las decisiones. En Trumbo™ estamos convencidos de que, si no hay observación y evaluación, no se puede dar con la estrategia adecuada de manera rentable.  

 

UN IDIOMA FÁCIL DE APRENDER. 

 

Desde el punto de vista de la comunicación, la sencillez es quizás una de las habilidades más complicadas de perfeccionar en la construcción de marca. Optar por soluciones de comunicación sencillas permite a las marcas permanecer a salvo de las tendencias pasajeras. Cuando se dispone de demasiada información visual, como comunicadores se debe tratar de presentar la marca de la forma más sencilla posible, con tal de aportar nitidez y lograr una imagen de marca bien definida.

 

Cuando desarrollamos una marca, estamos compitiendo por la atención del público. Para que esta sea reconocida, antes ha de ser aprendida. Como todo aprendizaje y familiaridad, se requiere de un esfuerzo mayor o menor en función del grado de complejidad del mismo. Por ejemplo, en el caso de éxito de la agencia con Sun&Vegs el mensaje que transmitimos es muy claro: no es yogur, es avena. 

 

Una sociedad sin tiempo ni paciencia responden positivamente a aquello fácil de comprender. Para que realmente guste y tenga notoriedad, el discurso ha de construirse a partir de tres componentes: sencillez, inteligencia y audacia, los cuales lo convierten en algo memorable desde el primer impacto. Su comprensión hace que el público experimente una sensación de comodidad y control derivada de la ausencia de cualquier complejidad.

 

Fuentes:

  • Trumbo (2020). La complejidad de la sencillez.